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buen vino será siempre un magnífico adorno
para su mesa y para honrar a sus invitados.
Una comida excelente no estaría completa si no
la acompañaran vinos finos en armonía con
cada plato. Así pues, podría decirse que
por los vinos se conoce la elegancia de una cena.
Aunque
el vino blanco pide servirlo
muy frío, pero nunca no helado, los tintos de
aroma delicado, como el Bellefont Belcier, se pueden
apreciar mal si se toman demasiado fríos. Sin
embargo, jamás hay que calentarlos, y es una
herejía arrimarlos al fuego o remojarlos en
agua caliente.
El arte de la vinificación
En
nuestras barricas de roble, seleccionadas en
las mejores tonelerías de Francia,
es donde nuestro vino adquiere otros taninos,
otros matices aromáticos que le confieren
toda su riqueza y su peculiaridad. Estas barricas
garantizan la estabilización, el añejamiento,
y enriquecen la intensidad y la complejidad
del sabor, las notas de aromas de madera y
vainilla de los grands crus de Saint Emilion.