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La
naturaleza salvaje puede ser maravillosa, pero resulta estéril
para el hombre. Por ello, para volverla generosa, hay que
modelarla con exquisito cuidado. La viña constituye
el más bello ejemplo de armonía entre naturaleza
y cultura. A condición, desde luego, de que el hombre
sepa aportarle todo su amor, tiempo, y muchísima paciencia. 
Ese es el criterio que seguimos para cultivar nuestro terruño
de Saint-Emilion. El cultivo del portainjertos que recibe la
púa del varietal corre a cargo de especialistas, y cuando
se transplanta a nuestro terreno, ya ha pasado dos años
en invernadero. El pie de viña sólo empezará a
dar sus primeros frutos a partir del quinto año, y alcanzará su
rendimiento completo a partir del décimo año, cuando
llegue a su plena madurez. .10
años pues para tener una viña en plena producción. |
En
1759, M. BIDET decía en su tratado sobre la naturaleza
y el cultivo de la vid:
"Las laderas sur de las
lomas de Saint Emilion, de elevación media, expuestas
a vientos suaves y a una buena temperatura del aire, que
reciben los rayos del sol oblicua y no perpendicularmente,
producen un vino firme, cálido y duradero y que debe
ser preferido a cualquier otro."
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