a historia
de la hacienda de BELLEFONT-BELCIER es muy antigua,
pues su rastro se remonta hasta el Siglo XVII. BELCIER es el
apellido de una poderosa familia perteneciente a la nobleza de
Burdeos y de Libourne.
Es a finales del Siglo
XVIII cuando el Conde Louis François
de Belcier funda realmente el viñedo, con una ubicación
ideal en la ladera sur de la loma de Saint-Emilion, entre PAVIE
y LARCIS-DUCASSE. Más adelante, en 1803, en ese magnífico
emplazamiento erige la casa solariega que bautiza con el nombre
de ’ BELLEFONT’ es decir ‘Belle Fontaine’, ‘Bella
Fuente’, debido a los numerosos manantiales que manan muy
cerca de allí, en la loma arcilloso-caliza. Capeando períodos
difíciles, los herederos del Conde de Belcier conservarán
la propiedad hasta 1871.
Tras la venta y múltiples sucesiones, en 1889 la finca
pasa a manos de la familia FAURE. Pierre FAURE, brillante ingeniero
agrónomo y autor
de numerosos tratados sobre las obras de drenaje y otras mejoras agrícolas,
hace construir el famoso lagar de techo circular, que se conserva intacto desde
su edificación, y que en la actualidad constituye una de las joyas de
esta hacienda. Su hermano Jean-Louis, catedrático de la Facultad de Medicina
y famoso cirujano de los hospitales de París, comendador de la Legión
de Honor, se implica tanto como su hermano en esa misión de calidad. 
Es en esa época cuando el viñedo se convirtió en una de
las referencias de la región bordelesa, recibiendo numerosas recompensas
(entre ellas, la única medalla de oro atribuida por el Ministerio de Agricultura
a los vinos de Burdeos, con ocasión del Concurso general agrícola
de París celebrado en 1892). Los herederos de los FAURE, es decir la familia
LABUSQUIERE, perpetúan la vocación vitícola de la hacienda
de BELLEFONT-BELCIER, y en 1994 se la ceden a los propietarios actuales. En la
actualidad, BELLEFONT-BELCIER pertenece a tres inseparables: Jacques BERREBI,
Alain LAGUILLAUMIE y Dominique HEBRARD. En 1994 se acomete una gran reestructuración
del viñedo y de los edificios, con el propósito de restituir a
la hacienda el nivel de los Grands Crus Classés de Saint-Emilion.